La resiliencia es la capacidad de adaptarse y recuperarse ante la adversidad, los fracasos, el estrés o las situaciones difíciles, manteniendo o incluso fortaleciendo el bienestar y el rendimiento. No es ausencia de sufrimiento: es la habilidad de atravesarlo y salir transformado.
Una persona resiliente no es invulnerable: siente el dolor, el miedo y la frustración como cualquier otra. La diferencia está en cómo procesa esas experiencias y qué hace con ellas.
Reconocer tus emociones y reacciones sin ser dominado por ellas.
Tener un "para qué" que supere el dolor del "cómo".
Contar con personas confiables en momentos de crisis.
Reencuadrar situaciones difíciles y ver opciones que otros no ven.
Creer en tu capacidad para influir en los resultados de tu vida.
La resistencia es aguantar sin doblegarse (rigidez). La resiliencia es doblarse sin romperse (flexibilidad). La persona resistente intenta que nada la afecte; la persona resiliente permite que la afecte y elige cómo responder. A largo plazo, la resistencia se agota; la resiliencia se fortalece con cada adversidad bien procesada.
Evalúa tu nivel en los 5 pilares y obtén tu perfil de resiliencia.
Ajusta los controles para ver tu perfil de resiliencia.
Describe una adversidad actual y aplica el modelo ACE para construir tu respuesta.