El estrés crónico es la epidemia silenciosa del siglo XXI. La Organización Mundial de la Salud lo define como la "epidemia de salud global del siglo XXI". Afecta a más del 75% de los adultos y es la causa principal o agravante de la mayoría de enfermedades modernas: cardiovasculares, inmunológicas, digestivas y mentales.
No todo el estrés es negativo. El estrés agudo (corto) puede mejorar el rendimiento. El problema es el estrés crónico (prolongado), que destruye la salud, la productividad y las relaciones.
Activación motivadora ante desafíos manejables. Te hace rendir mejor, estar más alerta y actuar con decisión. Es necesario para el crecimiento y la superación.
Respuesta intensa ante un evento específico (examen, presentación). Desaparece al resolverse la situación. En dosis moderadas, mejora el rendimiento.
Activación sostenida del sistema de alerta. Destruye la salud, deteriora la memoria, debilita el sistema inmune y causa agotamiento total. Este es el enemigo a eliminar.
Ante cualquier situación estresante, pregúntate: "¿Esto importará en 3 meses? ¿En 3 años?" El 90% de lo que nos estresa hoy no tendrá ninguna relevancia en 3 meses. Esta perspectiva temporal activa el córtex prefrontal (razonamiento) y desactiva la amígdala (miedo y pánico), permitiendo respuestas más inteligentes ante el estrés.
Evalúa tu nivel de estrés en diferentes áreas (1=sin estrés, 10=estrés extremo):